Meditación para los que no consiguen meditar

Puesta de sol

La meditación ha pasado de ser una práctica confinada a las religiones orientales, a abandonar progresivamente el componente religioso y ganar un creciente número de adeptos entre los occidentales.

Cada vez es más frecuente oír hablar a todo tipo de personas, acerca de la importancia que la meditación tiene en sus vidas y de cuanto les ayuda a reducir el estrés y vivir una vida más equilibrada y feliz.

Algo que genera un efecto “bola de nieve” y hace que cada vez sea más la gente que se acerca a la meditación. Algunos por simple curiosidad, pero muchos con la sana intención de descubrir qué es lo que la meditación puede aportarles en sus vidas.

Meditar es difícil

Podemos vivir sin religión y sin meditación, pero no podemos vivir sin el afecto humano.

― Dalai Lama

Y, sin embargo, como la mayoría tarda poco en descubrir, la meditación no es fácil. Muy al contrario, es una práctica difícil y exigente, que pocos llegan a dominar. (Sí, ya sé que muchos dicen que la dominan, pero yo que tú no me fiaría demasiado).

Como dice Bhante Gunaratana en su excelente libro Mindfulness in Plain English: “La meditación no es fácil. Exige tiempo y exige energía. También exige determinación y disciplina. Requiere de un conjunto de esfuerzos personales que solemos considerar desagradables y que preferimos evitar siempre que sea posible“.

Para mí, el problema principal no está tanto en el tiempo, la energía, la determinación y la disciplina que sin duda exige, sino en que incluso cuando has conseguido juntar todo eso, te queda por superar el reto de “pacificar” tu mente.

Hay que recordar que la meditación surgió como disciplina en un mundo muy diferente al que conocemos. Los ritmos, circunstancias, preocupaciones, condicionantes e incluso la cultura de la que es originaria tienen muy poco que ver con la acelerada sociedad occidental actual.

No puedo hablar, porque evidentemente lo ignoro, de lo difícil que resultaría contener la divagación mental para un monje budista en la India oriental hace más de 2.000 años. Pero sí puedo hablar de mi propia experiencia y, créeme, decir que es muy difícil es una forma suave de expresarlo.

Meditando en la montaña

Una alternativa

¿Quiere eso decir que lo mejor es olvidarse sin más de la meditación? En absoluto. Está demostrado científicamente que la meditación tiene beneficios contrastados para nuestra salud y para nuestra mente, además de convertirnos en mejores personas para con nosotros mismos y para con los demás.

¿Qué podemos hacer entonces, para aprovechar esos beneficios sin darnos de bruces con las dificultades de la práctica y sin acabar abandonándola después de unas pocas semanas?

La meditación nos permite participar directamente en nuestras vidas, en vez de vivir la vida como algo sobrevenido.

― Stephen Levine

La respuesta puede venir de la iniciativa del Doctor Amit Sood, Profesor de Medicina en la Clínica Mayo, que ha desarrollado lo que denomina “Meditación 2.0”, una nueva práctica que busca conservar los beneficios de la meditación tradicional, pero haciéndola mucho más asequible a la época y la cultura en la que vivimos.

El propio Doctor Sood, nacido en la India y adepto de la meditación, reconoce que, incluso después de décadas de aprender y practicar, no le queda más remedio que confesar que la meditación es una práctica muy difícil.

En la meditación 2.0 tu meditas sobre la sabiduría y el amor, en vez de sobre la respiración y el vacío. Esta práctica se desarrolla después de entender que la mayoría de las amenazas en el presente son internas (sufrimientos, remordimientos, temores, inseguridades, estar extremadamente ocupado). Estas amenazas interiores nos bloquean dentro de nuestra mente con una atención errante. La meditación 2.0 también reconoce que es extremadamente difícil estar presente de manera consistente en el momento actual. La práctica integra el conocimiento acerca de las predisposiciones de nuestra mente, en particular nuestra inclinación negativa (enfocarse en lo negativo e inflarlo), la adicción a la gratificación a corto plazo y la adaptación hedonista (descontar lo bueno).

La práctica tiene como base la comprensión profunda de los retos de nuestra vida actual y de cómo funciona nuestro cerebro, apoyándose en los últimos avances y descubrimientos de la neurociencia y la biología evolutiva.

7 principios para una nueva meditación

El resultado es un nuevo método de meditación que renuncia a la necesidad de frenar nuestros pensamientos y conseguir dejar la mente en blanco.

En vez de eso, propone una suerte de “meditación activa”, en la que concentramos nuestra atención y nuestros pensamientos, de manera deliberada, en el objeto de nuestra meditación.

En palabras del Doctor Sood, en su web StressFree.org, dedicada a la vida resiliente, se trata de una práctica de la meditación que se resume en estas siete características destacadas (abreviado):

  • No consiste en estar en el presente, sino en la presencia intencional. Una persona tiene una media de 150 tareas pendientes en cualquier momento, por lo que marcarse el objetivo de estar en el momento presente puede no funcionar para todo el mundo. Un objetivo más asequible es desarrollar la intencionalidad – tú eliges a qué quieres dedicar tu atención, en vez de dejar que tu mente divague.
  • No consiste en ir hacia el interior, sino en salir hacia afuera. Las antiguas prácticas de meditación fueron diseñadas para internalizar la atención. En la época actual, en la que la mayoría de las amenazas se encuentran en el interior de nuestra mente, la atención ya se encuentra bloqueada en el interior. Por eso un mejor planteamiento sería impulsar la atención al exterior.
  • No consiste en concentrarse en el ahora, sino en tener una perspectiva a largo plazo. Una perspectiva que te ayuda a contestar la pregunta: ¿importará dentro de cinco años? Si no, no es lo suficientemente importante como para que te preocupes hoy, porque dispones de un tiempo y una energía finitos.
  • No consiste en una actitud que evita juzgar, sino en ser agradecido y compasivo. Una actitud que evita juzgar las cosas implica la aceptación, lo que es muy difícil. La aceptación es más fácil de alcanzar por la vía de la gratitud y la compasión. Ese tipo de planteamiento proporciona un optimismo equilibrado y una adecuada precaución, en vez de una intrepidez total e irrealista.
  • No consiste en sentarse a meditar, sino en ser amable todo el día. El propósito de la meditación no consiste en ver una mística luz azul, sino en convertirse en una persona más amable y feliz, ser más creativo y más concentrado y convertirse en un buen ciudadano. En la búsqueda de ese objetivo, he encontrado que unos breves momentos de presencia intencionada, repartidos varias veces al día, son mucho más significativos y prácticos que una única sesión diaria.
  • No consiste en vaciar la mente, sino en llenar la mente con pensamientos basados en nuestros principios. Nuestra mente no fue creada para vaciarla de la misma manera que el corazón no fue creado para pararlo. La clave consiste en llenar la mente con valores intemporales y emociones positivas. Esa mente será agradecida, compasiva y encontrará un significado positivo. Una mente entrenada de esta manera puede manejar mejor la adversidad y ser más indulgente.
  • Consiste en adquirir consciencia de lo que significa ser humano. Un elemento clave de la meditación 2.0 es ayudar a los participantes a comprender la predisposición neuronal del ser humano al sufrimiento y a desarrollar ideas, a partir de esa comprensión, que transciendan el sufrimiento.

Madre con su hija

Conclusiones

De todas las características, la más importante para mí es la que Sood denomina “presencia intencional”, es decir, elegir voluntariamente a qué quieres dedicar tu meditación.

He de decir, antes de nada, que nunca entendí demasiado bien la premisa de vaciar tu mente de cualquier pensamiento. Más allá del efecto relajante que tiene el mero hecho de reducir el ritmo a veces frenético de los pensamientos, ¿qué propósito persigue dejar de pensar?

En vez de eso, Amit Sood propone centrar tu meditación en aquello que tú decidas. Esto es otra cosa, ya no tienes que batallar contra una marea constante de pensamientos.

Por un lado, ahora puedes decirle a tu cerebro “piensa en esto”, en vez de “no pienses en nada”. Sin duda que el cerebro va a seguir divagando, pero es mucho mas fácil reconducirle a un pensamiento previo que has dejado a medias, que… al vacío.

Si no fuese por mi mente, mi meditación sería excelente.

― Ani Pema Chodron

Por otro, al concentrarte en algo específico, tu meditación está sirviendo a un propósito concreto. Ya sea reflexionar sobre una preocupación, un objetivo que quieres cumplir, la mejor forma de resolver una situación, o simplemente, qué vas a hacer el fin de semana, tu meditación te está haciendo avanzar en una dirección concreta, que tú has elegido previamente.

En fin, me parece un avance importante, que incorpora a la práctica de la meditación, con sus conocidos beneficios, la realidad de la vida y la sociedad actuales y los últimos conocimientos que nos aporta la ciencia.

Habrá que probarlo y sacar conclusiones basadas en la experiencia propia. Sin duda volveremos a hablar de ello. Pero de momento, seguro que va a reconciliar a muchos con el hábito de la meditación, por el que habían ido perdiendo progresivamente la ilusión.

Te dejo un vídeo (en inglés) en el que el Dr. Sood explica de una manera muy sencilla su propuesta de Meditación 2.0.

Recursos