Haz ejercicio para potenciar tu mente

Mujer practicando Yoga

No es nada nuevo, los romanos ya decían en el Siglo I: “Mente Sana en Cuerpo Sano”, pero lo que sí ha cambiado es la información que tenemos al respecto.

La ciencia actual nos ofrece la evidencia de lo que, hace 20 siglos, era más una intuición que otra cosa: El ejercicio físico no sólo es beneficioso para el cuerpo, sino también (y mucho) para la mente.

Hoy sabemos que, para obtener el mejor rendimiento de nuestro cerebro, es necesario tener también nuestro cuerpo en óptimas condiciones.

Intento mantenerme en un estado no-obsesivo de forma física. No se trata de la apariencia, se trata de sentirse bien. Es algo mental, además de físico; si no me entreno, me deprimo con facilidad.

― Richard Armitage

Y no se trata simplemente de una campaña publicitaria de los gimnasios, sino que hay una amplia base científica que lo soporta.

Si te manejas con el inglés, probablemente la mejor referencia sobre el tema es el libro “Spark: La revolucionaria nueva ciencia del ejercicio y el cerebro”, de John Ratey, Profesor Asociado de Psiquiatría en la Escuela de Medicina de Harvard.

Ejercicio físico para matemáticas y ciencia

En el libro, Ratey expone un programa experimental que se realizó en las escuelas de enseñanza primaria de Naperville (Illinois).

El plan parecía ridículo, en un momento en el que las escuelas americanas estaban recortando la educación física para dar más énfasis a las matemáticas y a la ciencia, pero los resultados que se obtuvieron no dejan lugar a dudas.

El experimento consistía en darle la vuelta a esa tendencia, dedicando una parte más importante del tiempo escolar al ejercicio físico, en detrimento de otras asignaturas.

El efecto obvio inmediato es que los 19.000 alumnos sujetos al experimento se transformaron con facilidad en los estudiantes más en forma del país.

Pero lo más llamativo es que el nuevo programa educativo también los colocó por derecho propio en el grupo de los estudiantes más inteligentes del planeta.

En 1999, el grupo de alumnos se presentó al TIMSS, un conjunto de pruebas diseñadas para medir el nivel de conocimiento en matemáticas y ciencia de los estudiantes. Y completaron las pruebas consiguiendo el primer puesto en matemáticas y el sexto en ciencias. No está mal para una prueba a escala global en la que compiten más de 230.000 estudiantes.

Mujer montando en bicicleta

Como dice el libro, esos resultados no son los habituales entre los alumnos americanos, que con frecuencia destacan en los ratios de suspensos en los exámenes y de obesidad infantil.

El auténtico placer viene de la actividad de la mente y del ejercicio del cuerpo; los dos están siempre unidos.

― Wilhelm von Humboldt

La propuesta del libro, el ejercicio físico, el esforzarse por mantenerse en forma, puede ser una solución para ambos problemas.


Bueno para todas las edades

Y no sólo para los niños, el mismo principio funciona exactamente igual para los adultos. En un reciente estudio, investigadores de la Universidad de Illinois encontraron que la actividad física está también relacionada con la integridad de la sustancia blanca en el cerebro en los dos grupos de estudio: niños en buena forma física de edades comprendidas entre los 9 y los 10 años y adultos en baja forma física de edades comprendidas entre los 60 y los 78 años.

En concreto, los investigadores encontraron que la actividad física mejora las micro-estructuras de sustancia blanca en el cerebro, lo que está relacionado con la conectividad neuronal más rápida entre distintas regiones del cerebro y con el rendimiento cognitivo superior.

Lo resume con claridad este reciente artículo:

La práctica deportiva regular y controlada no sólo beneficia a nuestra condición física; también proporciona un equilibrio mental que influye en la percepción de un bienestar generalizado. Unido al estado físico de cada persona está su equilibrio mental, cuyos beneficios generados por la actividad deportiva “no se ven, no se tocan”, como señala el psicólogo del deporte Pablo del Río.
La mayor visibilidad de los resultados físicos mediante una mejoría muscular, provoca que el deporte se relacione con las personas jóvenes. Sin embargo, los resultados psicológicos hacen del ejercicio una actividad necesaria en cualquier edad.
Levantarse del sofá y comenzar a hacer ejercicio permite poner fin a una práctica sedentaria que puede degenerar en enfermedades coronarias o neurovasculares. Ese primer paso supone para el nuevo deportista “un cambio en el estilo de vida importante, un cambio mental”, según afirma el doctor Miguel del Valle Soto, catedrático de la Universidad de Oviedo.

Dentro de las proteínas endógenas generadas por el ejercicio físico, Pablo del Río destaca las endorfinas como neurotransmisores “que son capaces de generar una sensación de relajación y felicidad”. Por tanto, la mejora del equilibrio mental a partir de la actividad física no es una sensación subjetiva sino un proceso fisiológico objetivo.

Según la opinión del catedrático Miguel del Valle, estos beneficios convierten el ejercicio físico en una actividad que debería ser prescrita en patologías como la ansiedad, la depresión o los trastornos del sueño. “En cualquier enfermedad mental, y prácticamente en cualquier enfermedad, el ejercicio físico es una pieza clave”, afirma.
La práctica deportiva previene patologías físicas debido a la activación del sistema inmunológico y enfermedades degenerativas como el alzhéimer, ya que influye en una mejor concentración. En el tratamiento de enfermedades, el deporte permite equilibrar las sustancias cuyo desajuste ha generado la enfermedad, actuando de forma similar a un fármaco.
La actividad física tiene una influencia directa sobre la concentración, y por tanto, sobre el rendimiento académico de los adolescentes. Esta es la conclusión del estudio realizado por la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) y la Universidad de Cádiz sobre más de 2.000 niños con edades comprendidas entre 6 y 18 años.
“Una mejor condición física hace que la concentración en clase sea mayor”, indica Irene Esteban-Cornejo, de la UAM. Según explica, el procedimiento mediante el cual se produce este fenómeno, es porque la actividad física influye sobre la fuerza muscular, la capacidad cardiorespiratoria y la habilidad motora, lo que interviene en “la transmisión cognitiva, la memoria de trabajo y la flexibilidad cognitiva”, mejorando el rendimiento académico.

Zapatillas de deporte

Beneficios

Entre los beneficios mentales más destacados del ejercicio físico, se cuentan los siguientes (puedes encontrar más detalles en el artículo original)

  • Aumenta la capacidad de recuperación del estrés
  • Reduce la ansiedad
  • Disminuye el riesgo de demencia
  • Mejora el humor
  • Reduce el consumo de drogas
  • Tiene efectos antidepresivos
  • Aclara la mente
  • Consolida la memoria a largo plazo
  • Aumenta el autocontrol
  • Ayuda con ciertos trastornos mentales
  • Reduce los accidentes cerebrovasculares
  • Protege contra el Alzheimer
  • En niños, mejora el rendimiento escolar
  • Estimula el crecimiento celular en el cerebro
  • Aumenta la función ejecutiva (la capacidad para hacer planes a futuro, ignorar las distracciones y cambiar de una tarea a otra de forma eficiente)
  • Mejora el sueño
  • Previene las migrañas
  • Ayuda a dejar de fumar
  • Reduce el apetito

Conclusiones

Vivimos en una sociedad acelerada y cada vez más centrada en vivir sentados alrededor de una pantalla, tanto en la oficina como en casa, ya sea el televisor, el ordenador, la tableta, …

Creo que si hago ejercicio, me encuentro en un estado mental más reposado, dispuesto para más retos mentales. Una vez que me he quitado el tema físico de en medio siempre parece que tengo más calma y mejor auto-estima.

― Stone Gossard

Y sin embargo, como dice Gretchen Reynolds en un artículo en el New York Times (inglés), nacimos para estar en movimiento.

Un hecho empeorado por la percepción muy extendida de que hacer ejercicio físico, para mantenerse en forma y recoger los beneficios asociados, lleva mucho tiempo.

Algo que contradice Reynolds, que ha escrito todo un libro al respecto y según el cual basta con 20 minutos diarios.

Los primeros 20 minutos de movimiento, si alguien ha estado realmente sedentario, proporcionan la mayor parte de los beneficios de salud. Aumentas tu expectativa de vida, reduces el riesgo de enfermedades; todas esas cosas vienen en los primeros 20 minutos de estar activo.

No se trata de utilizar el ejercicio como una forma de perder peso, se trata de encontrarse más en forma y mantener un corazón y una mente sanos, el célebre Mens sana in corpore sano al que nos referíamos al principio.

Así que, ¿a qué esperas? No me digas que no tienes 20 minutos. No necesitas salir de casa. Levántate y ponte a ello, tu cuerpo y tu cerebro te lo agradecerán.

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